Turismo

Galicia recibió en el año 2011 cerca de  9,5 millones de visitantes, consolidándose como uno de los principales destinos turísticos de España. A pesar de que el desarrollo del sector turístico ha sido tardío, si lo comparamos con el este de España, cada año se incrementa el número de visitantes debido a factores diferenciales como el hecho de ser la meta de los Caminos de Santiago o la calidad y autenticidad de la gastronomía gallega.

Con 123.885 plazas de alojamientos, Galicia dispone de una amplísima y variada oferta en hoteles, hostales y pensiones, más de un centenar (115) de campings (más de 34.793 plazas) y 593 alojamientos de Turismo Rural. Este potencial la coloca en cuarto lugar de España en cuanto al número de establecimientos hoteleros, después de Baleares, Andalucía y Cataluña, y séptima del Estado en número de habitaciones (por detrás de las tres CC.AA mencionadas, más Canarias, Valencia y Madrid). Por provincias, Pontevedra, es la quinta de España en establecimientos hoteleros.

Espacios naturales

Galicia se asoma al océano Atlántico y al mar Cantábrico con dos milenios de historia, algo que enseguida percibe el viajero que se acerca a visitarnos. Recorrer estas tierras del noroeste de España permite vivir una aventura singular de tradición, frondosos paisajes y ciudades únicas. En Galicia se neutralizan las fronteras entre la tierra y el mar. Ambos se funden a lo largo de 1.300 kilómetros de costa, 772 playas y sus características rías, navegables los 365 días del año.

Cada visitante puede rescatar de la memoria de este pueblo los enigmáticos castros con sus peculiares ciudadelas; y en ellos, quizás, descubrir a los celtas, antiguos pobladores de un mundo granítico totalmente sugerente (los castros de Baroña - Porto do Son -, Viladonga - Castro de Rei - o Santa Tegra - A Guarda - son los mejores conservados). También viaja a la Gallaecia, la Galicia romana. En pie está aún la gran Muralla romana de Lugo, un recinto fortificado único, de estructura circular y un perímetro de 2.200 metros conservados desde el siglo III, lo cual la hace única en el mundo, y declarado por la UNESCO Bien Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

Inmediatamente se percibe aquí algo distinto. En esta fértil tierra se ven indudables conexiones con los pueblos celtas.

Galicia es también la tierra de los mil ríos. Desde las sierras de Os Ancares, O Courel o Pena Trevinca (con altitudes que superan los 1.800 metros) descienden las aguas de muchos de ellos. El padre Miño cruza Galicia de nordeste a suroeste para desembocar plácidamente en la frontera con Portugal. Los cauces fluviales son tan variados como el paisaje: así, los impresionante Cañones del Sil en la Ribeira Sacra (cuyo río es el principal afluente del Miño y por el que se puede navegar en un cómodo catamarán), tierra de marcados desniveles y propicia para el cultivo de la vid.

La salida de Galicia al mar se lleva a cabo a través de las rías. Altas y Baixas que se codean con el paisaje y brindan un marco incomparable para la práctica del Turismo Náutico, con 17 puertos bandera azul: Club Náutico de Ribadeo, Club Náutico Ría de Ares, Club Náutico de Sada, Real Club Náutico A Coruña Marina Real, Marina Coruña, Puerto Deportivo de Camariñas,  Club Náutico de Portosín, Club Náutico de Ribeira, Marina Cabo de la Cruz-Boiro; Puerto Deportivo de Vilanova de Arousa, Puerto Pedras Negras, Club Náutico de Portonovo, Puerto Deportivo Juan Carlos I, Puerto Deportivo de Baiona, Puerto Deportivo de Combarro, Marina Dávila-Vigo, y Monte Real Club de Yates.

Camino de Santiago

El Camino de Santiago fue, y continúa siendo, la ruta más antigua, más concurrida y más celebrada de Europa. Desde hace más de mil años en el Camino de Santiago millones de personas de todo el mundo han vivido una experiencia religiosa, espiritual y cultural única.
En el siglo IX comienzan las peregrinaciones a Santiago de Compostela a raíz del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago. A lo largo de los ocho siglos siguientes, el flujo continuo de peregrinos de toda Europa marca las rutas que confluyen en España para dirigirse hasta Santiago de Compostela, el punto final de convergencia de todas las rutas xacobeas y meta del peregrinaje.

En el Camino de Santiago se produce una vinculación entre las distintas personas venidas de todos los rincones del mundo y los habitantes de las poblaciones que atraviesan, creando un sentimiento de acogida en estos últimos. Estas interacciones otorgan a los implicados, además de un positivo valor espiritual, una buena base para la difusión de las lenguas, las costumbres, las corrientes de pensamiento o, por ejemplo, los estilos artísticos.  En el Camino de Santiago convergen los saberes de occidente y el legado de todas las culturas. Desde la Edad Media en esta vía universal las peregrinaciones han atraído a Galicia  conocimiento, diálogo, innovación y diversidad cultural.

El Camino de Santiago, declarado conjunto histórico-artístico en 1962 por el Estado español, ha alcanzado múltiples reconocimientos internacionales. El Consejo de Europa lo distinguió como Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987, concediéndole en julio de 2004 la categoría de Gran Itinerario Cultural Europeo. Fue incluido en la Lista de Bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en sus trazados a lo largo de España y Francia (1993 y 1998, respectivamente).

Con todo, la Ruta Xacobea atrae al visitante por sus múltiples riquezas, ya que cada año el número de personas que desean conocer sus entresijos es mayor. La vitalidad espiritual, artística o cultural, así como la acogida y la hospitalidad de sus gentes, sumado a la belleza y a la variedad de los paisajes que se atraviesan es un gran estímulo para que miles de peregrinos, ya bien sea a pie, en bicicleta o a caballo, se lancen a conquistar los caminos.

Gastronomía

El principal atractivo de su cocina es su variedad, pero con un claro punto en común: una forma de cocinar familiar y cariñosa, artesanal, pausada y abundante.

Un mismo producto se prepara de múltiples maneras y en cada lugar tiene un sabor distinto. La nueva cocina gallega no ha olvidado su esencia a la que ha incorporado grandes dosis de creatividad hasta conseguir platos de un valor culinario ampliamente reconocido. Hoy en día, los sabores de la gastronomía gallega y sus vinos están presentes en los restaurantes más prestigiosos del mundo.
Más de ochenta variedades de pescado de mar y media docena de ríos, así como un amplio abanico de especies de mariscos (centolla, bogavante, cigalas, zamburiñas, ostras, camarones, nécoras, mejillones, buey de mar, percebes, navajas...) se pueden saborear en restaurantes y tascas. Empanada, pulpo ‘á feira’, pimientos de Padrón, lacón con grelos, quesos de leche de vaca y la exquisita carne de la ternera gallega, preparada de mil formas, constituyen el mejor escaparate de la gastronomía gallega.

Ciudades

Las ciudades son monumentales y acogedoras. Santiago de Compostela (la capital administrativa) es la urbe medieval. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad y fin de los Caminos de peregrinación de la cristiandad hacia la tumba del Apóstol Santiago. A Coruña, con la Torre de Hércules también Patrimonio de la Humanidad, como estandarte, es la ciudad de la luz y la belleza del modernismo, como del neoclásico es Ferrol, tradicional centro naval y militar. Las Rías Baixas tienen dos núcleos de población principales: Vigo, bañada por un océano Atlántico de aguas reposadas que brindan algunos de los mejores mariscos (como las ostras), y Pontevedra, fin de una extensa lengua de mar que va penetrando tierra adentro y se funde con las aguas del río Lérez. Pontevedra nos impresiona con su casco histórico, uno de los más interesantes de toda España. Lugo y Ourense son las dos principales citas urbanas en el interior. La primera, como ya hemos apuntado, es vivo testimonio del pasado romano. Ambas están bañadas por un caudaloso río Miño que, a su paso, va dejando bosques autóctonos con robles centenarios y castaños que decenas de veces han servido de inspiración a artistas de todo el mundo. Ourense destaca por su puente romano, sus burgas –emanaciones termales de agua caliente– y el pórtico de entrada a la Catedral, denominado Pórtico del Paraíso, obra del Maestro Mateo.

La tierra en GALICIA lleva, en suma, al mar. Y en él, Fisterra, en el que los romanos situaban el fin de su mundo conocido. Desde él se abre al visitante todo un DESTINO COMPLETO.

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